LA ÚLTIMA FLOTA DE INDIAS, En Santa Cruz de Tenerife

Santa Cruz de Tenerife fue el “último” puerto donde recaló la “última” Flota de Indias, al mando de Antonio de Ulloa y de la Torre. Finalizaría así una tradición de 250 años con el decreto de libre comercio de 12 de octubre 1778. Aunque Santa Cruz seguiría siendo, con el nuevo ordenamiento, uno de los puertos autorizados para el comercio trasatlántico junto con el de Palma de Mallorca y otros once peninsulares. 

Lo curioso de aquella recalada en Santa Cruz es que se hizo del 21 al 31 de mayo de 1778, de regreso a Cádiz.

Antonio de Ulloa había salido dos años antes con los navíos Dragón y España, de 64 cañones, escoltando a quince mercantes cargados con hierro, acero, azogue, telas, papel, libros, aceite, vinos, aguardientes, herramientas, etc. Y a la vuelta con caudales de oro, plata y cobre (en barras), grana y añil.   

Entonces ya se fraguaba el conflicto con Gran Bretaña por la independencia de las Trece Colonias, a las que Espa-ña apoyaba. Tras salir la flota de la Habana el 9 de marzo de 1778 de regreso a Cádiz, pasado el canal de Bahamas, Ulloa abrió los sobres secretos con las nuevas instrucciones del secretario de Marina. En ellas se le ordenaba tomar una derrota inusual para evitar a los buques británicos, que le llevó al norte de las Azores para después arrumbar a cabo Cantín, en la costa de Berbería, antes de entrar en Santa Cruz de Tenerife. Donde la flota, con parecido número de tripulantes al de habitantes que tenía la población, se aprovisionó de agua y víveres. Después remon-taría hacia el Norte hasta encontrar los vientos de poniente entre Azores y Madeira que le llevarían a entrar en Cádiz el 29 de julio, quedando los 22 millones de pesos que llevaba a buen recaudo.

En esta última parte del viaje Ulloa observó y midió, por primera vez desde el mar, un eclipse de Sol. Demos-trando su capacidad científica. Recordemos en ese sentido que, Ulloa, estableció en la capital de España el primer gabinete de metalurgia y el de historia natural. Descubrió las propiedades del platino y lo introdujo en Europa. Fue pionero en el conocimiento de la electricidad y del magnetismo artificial. Perfeccionó la imprenta, el arte de grabar en cobre y piedra. La relojería y cronometría naval. Realizó el proyecto y comenzó las obras de los canales de navegación y riego de Castilla. Dirigió los trabajos planimétricos en torno a Madrid, e hizo escuela para los que se levantarían en el resto de España. Montó una fábrica de paños finos en Segovia. Descubrió conchas marinas en la cordillera de los Andes. Difundió la existencia del árbol de la canela y el del caucho. Reguló el comercio de frutos de España con los puertos de América. Normalizó la fabricación de jarcias y lonas. Hizo visible la circulación de la sangre en colas de peces. Desarrolló la cirugía, eligió a jóvenes capacitados que viajaron a Suiza, París y Holanda, para su mejor formación como cirujanos navales. Describió el soroche o mal de altura. Descubrió la conservación de los alimentos por congelación. Además de medir el meridiano terrestre junto a Jorge Juan y producir los navíos tecnológicamente más avanzados de su época, como el Montañés, siendo Director General e la Armada.