LOS SECRETOS DE LA CARTA DE DIEGO RIBERO. IV

Una de las claves ocultas más sorprendentes del Padrón Real de Diego Ribero se encuentra en el cuadrante dibujado en su parte inferior izquierda.

El instrumento se utilizaba fundamentalmente para medir la altura del Sol y de la estrella Polar. Este, en particular, servía además para calcular la hora en el momento de la observación y el número de horas de luz de la fecha en cuestión.

Sobre la regleta adjunta a su parte derecha se representan los meses astronómicos (zodiaco) ordenados según la mayor o menor cantidad de horas solares. Y en el semicírculo interior las horas del día.

En el lado izquierdo existen dos pínulas por las que se enfila el Sol o la Polar, obteniendo su altura sobre el limbo graduado en la base por medio de un péndulo que cuelga del vértice superior.

Para saber la hora en cualquier momento es preciso ajustar previamente una bolita llamada “margarita”, engarzada en el cordel del péndulo, sobre el día de la fecha del mes astronómico correspondiente. La hora la obtendremos sobre el semicírculo interior promediando la posición de la margarita entre las líneas rojas correspondientes al citado mes (negras si ese es el color del mes).

Este instrumento dibujado por Ribero, bosquejo con seguridad de otro real, se diseñó para una latitud en concreto como todos los cuadrantes fabricados para calcular la hora. Según la observación de la eclíptica para esa latitud se grababan en el latón los meses astronómicos, las horas y todas las marcas necesarias.

Lo que podría sorprender es que la latitud elegida fuera la de 41º. Poco frecuentada por las expediciones marítimas de descubrimiento para las que se confeccionaba toda la cartografía de la Casa de Contratación, que navegaban normalmente por latitudes más meridionales.

Encontramos la explicación en que 41º es la latitud de Valladolid, donde se encontraba la Corte cuando Diego Ribero confeccionaba su carta náutica universal. Donde incluso nacería Felipe II el 21 de mayo de 1527. Ya era entonces una forma de divulgación científica hacer llegar a la Corte cartografía e instrumentos náuticos, en especial al Emperador, Carlos V, del que era bien conocida su afición por los relojes y otros mecanismos.